Para la evaluación de mis alumnos, primero que nada procuro tener
presentes los objetivos de aprendizaje antes de seleccionar o diseñar las
estrategias de evaluación, y emplear técnicas que tomen en cuenta las diversas,
complejas y sofisticadas maneras en que los alumnos logran comprender la realidad.
Lo que se evalúa es el proceso, como los resultados de las indagaciones, ya que se busca integrar y apoyar a
ambos.
Considero que las indagaciones de
los alumnos se vayan desarrollando progresivamente, si realizan preguntas más
profundas que puedan ir mejorando su aprendizaje, si consolidan un conocimiento
amplio y lo aplican al desarrollo adecuado de su indagación, si son
independientes y pueden trabajar en equipo.
Llevo a cabo tres tipos de
evaluación, diagnóstica, formativa y sumativa. La formativa está unida al
aprendizaje, y nos ayuda a los alumnos y a mí como maestro a identificar lo que
ellos saben y son capaces de hacer.
El objetivo de esta evaluación es fomentar
el aprendizaje mediante la información frecuente y periódica sobre los resultados
obtenidos, lo cual contribuye a que los alumnos amplíen sus conocimientos y
comprensión, se sientan estimulados a seguir aprendiendo, reflexionen,
desarrollen la capacidad de autoevaluarse y reconozcan los criterios con lo que
se miden los logros.
Con la evaluación sumativa, puedo
darme una idea clara de los niveles de comprensión de mis alumnos y al mismo
tiempo permite a éstos demostrar lo que han aprendido.
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