lunes, 20 de febrero de 2017

Evaluación.

Para la evaluación de mis alumnos, primero que nada procuro tener presentes los objetivos de aprendizaje antes de seleccionar o diseñar las estrategias de evaluación, y emplear técnicas que tomen en cuenta las diversas, complejas y sofisticadas maneras en que los alumnos logran comprender la realidad.

Lo que se evalúa es el proceso, como los resultados de las indagaciones, ya que se busca integrar y apoyar a ambos.

Considero que las indagaciones de los alumnos se vayan desarrollando progresivamente, si realizan preguntas más profundas que puedan ir mejorando su aprendizaje, si consolidan un conocimiento amplio y lo aplican al desarrollo adecuado de su indagación, si son independientes y pueden trabajar en equipo.

Llevo a cabo tres tipos de evaluación, diagnóstica, formativa y sumativa. La formativa está unida al aprendizaje, y nos ayuda a los alumnos y a mí como maestro a identificar lo que ellos saben y son capaces de hacer. 

El objetivo de esta evaluación es fomentar el aprendizaje mediante la información frecuente y periódica sobre los resultados obtenidos, lo cual contribuye a que los alumnos amplíen sus conocimientos y comprensión, se sientan estimulados a seguir aprendiendo, reflexionen, desarrollen la capacidad de autoevaluarse y reconozcan los criterios con lo que se miden los logros.


Con la evaluación sumativa, puedo darme una idea clara de los niveles de comprensión de mis alumnos y al mismo tiempo permite a éstos demostrar lo que han aprendido.

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